viernes, 27 de septiembre de 2013

Intoxicación por metanol y daño del nervio óptico

El metanol es un producto de uso habitual en nuestro entorno. La forma más usual de intoxicación es tras la ingesta de una pequeña cantidad de este alcohol. Su efecto es provocado por sus metabolitos (formaldehído y ácido fórmico). El diagnostico de su ingesta consiste en cefalea, náuseas, vómitos, depresión del sistema nervioso central (SNC), taquipnea y alteraciones visuales (el nervio óptico es especialmente sensible al tóxico). El tratamiento debe ser precoz y tras las medidas de soporte administrar etanol, además de corregir la acidosis metabólica con bicarbonato sódico y ácido fólico, podremos ayudar a eliminar el tóxico mediante lavado gástrico en caso de ingesta reciente y hemodiálisis.

Metanol como contaminante en bebidas alcohólicas.
El metanol, un alcohol derivado de la madera que al metabolizarse ocasiona ceguera permanente. Su ingestión causa ceguera porque destruye irreversiblemente el nervio óptico y una dosis mayor a 30 ml puede causar la muerte

En las especies de mamíferos el metanol es metabolizado a formaldehído en el hígado, y por pasos oxidativos subsecuentes, a través de una vía dependiente del tetrahidrofolato (THF), se forman ácido fórmico y dióxido de carbono.
Se ha identificado al ácido fórmico como el metabolito responsable de los efectos tóxicos del metanol, el cual inhibe la citocromo oxidasa, interfiriendo así directamente con el transporte de electrones en la cadena respiratoria.
Existe evidencia de  que el ácido fórmico inhibe la función mitocondrial en la retina y aumenta el estrés oxidativo.
 Su acción citotóxica se ejerce de manera diferenciada sobre los fotorreceptores, con una recuperación parcial de las respuestas dominadas por los bastones y ninguna recuperación sobre  las respuestas mediadas por conos Ultravioleta (UV).

Efectos sobre la salud.
El formaldehído normalmente se encuentra en bajas concentraciones, en general menos de 0,06 ppm, tanto al aire libre como en lugares cerrados. En concentraciones de 0,1 ppm o más, puede producir trastornos agudos, tales como ojos llorosos, náuseas, accesos de tos, opresión en el pecho, jadeos, sarpullido, sensación de quemazón en los ojos, nariz y garganta y otros efectos irritantes.
La sensibilidad al formaldehído es muy variable. Las personas sensibles al formaldehído pueden experimentar síntomas a niveles inferiores a 0,1 ppm. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niveles de concentración no sean mayores de 0,05 ppm.

Porque el formaldehido es específico dañando el nervio óptico.
El formaldehido (alcohol) un gas incoloro de olor penetrante que se utiliza mucho en la fabricación de materiales para la construcción y en la elaboración de productos para el hogar, principalmente resinas adhesivas para tableros de madera aglomerada.

El tejido nervioso posee poca capacidad glicolítica y depende casi exclusivamente de la fosforilación oxidativa para la obtención de energía. Esto, unido a la alta demanda bioenergética, lo  hace particularmente vulnerable a la disfunción mitocondrial.

En base a que muchos agentes tóxicos pueden producir daño histológico definitivo en el nervio óptico y de que la mayoría de éstos ejercen su acción a través de una disrupción de la función mitocondrial, Sadun (1998, 2002) postuló una hipótesis para explicar cómo y por qué en el contexto de una insuficiencia mitocondrial podría producirse un daño neurológico selectivo.

Teniendo en cuenta que la lesión mitocondrial crónica conlleva una insuficiencia de ATP y que el transporte axoplásmico de las mitocondrias es un proceso altamente dependiente de energía, llega a producirse un círculo vicioso: disfunción mitocondrial –reducción de ATP – afectación del transporte axoplásmico de mitocondrias - más reducción de  ATP, que finalmente provoca una claudicación mitocondrial, con la consiguiente muerte neuronal.

La insuficiencia mitocondrial puede lesionar a cualquier célula del organismo. Sin embargo, todas las mitocondrias de las neuronas se forman en el soma y deben ser transportadas a los nódulos de  Ranvier y a la terminación sináptica por transporte axoplásmico. Al estar afectada la fosforilación oxidativa se bloquea el transporte axoplásmico. Así, se comprometen más las fibras más largas, las más finas, las de disparo más frecuente, y aquellas con poca mielina o sin mielina, que son metabólicamente más ineficientes. Esto finalmente lleva a la interrupción completa del sistema de transporte, dando lugar a la disfunción y muerte celular. Las fibras nerviosas que reúnen estas características corresponden a las del haz papilomacular del nervio óptico, así como los nervios periféricos largos y sensitivos, pudiendo contribuir así a la aparición de la neuropatía óptica y  periférica, observada en los pacientes con neuropatía epidémica.

DIAGNÓSTICO
Los criterios para el diagnóstico son:
a. Antecedente de ingesta de alcohol
b. Visión borrosa
c. Respiración rápida y superficial (acidosis)
d. Nivel de metanol en sangre. Cifras superiores a 20 mg/100 ml son indicativos  de intoxicación severa y requieren tratamiento con etanol. Niveles superiores a 50 mg/100 ml son indicación para la hemodiálisis. 15
e. Gases arteriales; el pH y la concentración sanguínea de bicarbonato delimitan la gravedad del cuadro.
f. Presencia de formaldehído o ácido fórmico en la orina.

TRATAMIENTO
a. Lavado gástrico con carbón activado en las primeras 4 horas después de la ingestión
b. Vendaje ocular precoz
c. Manejo de la acidosis mediante la administración de bicarbonato de acuerdo con los gases arteriales
d. Administración parenteral de etanol (1 mg/kg). Se utiliza la infusión endovenosa de etanol absoluto diluido en dextrosa al 5% en AD, para pasar en 15 minutos, continuando con una dosis de 125 mg/kg/hora para mantener concentraciones sanguíneas de etanol de 100-200 mg/dl, las cuales causan ebriedad; este tratamiento se debe mantener por 72 horas.

Conclusión:
El formaldehido, metabolito de la ingesta de metanol tiene efectos tóxicos en las células del organismo expuesto, esto será a nivel de una afectación de la fosforilacion oxidativa lo cual causara disfunción mitocondrial, a su vez reducción de ATP y finalmente provoca una claudicación mitocondrial, con la consiguiente muerte celular, esto se hará mas evidente en tejido nervioso, afectando el transporte axoplásmico de mitocondrias posteriormente más reducción de  ATP y finalmente muerte neuronal, en especial esta muerte celular será más evidente en el nervio óptico ya que está compuesto de fibras largas, finas, de disparo más frecuente, y con poca mielina o sin ella, siendo metabólicamente más ineficientes, como tratamiento lo mejor es el consumo de etanol ya que este va a competir con el metanol por la enzima alcohol deshidrogenasa desviando la ruta metabolica del metanol.



Bibliografía:




Autor:      Xavier E. Mieles Borja                             Grupo 8

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