Intoxicación por metanol y
daño del nervio óptico
El metanol es un
producto de uso habitual en nuestro entorno. La forma más usual de intoxicación
es tras la ingesta de una pequeña cantidad de este alcohol. Su efecto es
provocado por sus metabolitos (formaldehído y ácido fórmico). El diagnostico de
su ingesta consiste en cefalea, náuseas, vómitos, depresión del sistema
nervioso central (SNC), taquipnea y alteraciones visuales (el nervio óptico es
especialmente sensible al tóxico). El tratamiento debe ser precoz y tras las
medidas de soporte administrar etanol, además de corregir la acidosis
metabólica con bicarbonato sódico y ácido fólico, podremos ayudar a eliminar el
tóxico mediante lavado gástrico en caso de ingesta reciente y hemodiálisis.
El metanol, un alcohol
derivado de la madera que al metabolizarse ocasiona ceguera permanente. Su
ingestión causa ceguera porque destruye irreversiblemente el nervio óptico y
una dosis mayor a 30 ml puede causar la muerte
En las especies de
mamíferos el metanol es metabolizado a formaldehído en el hígado, y por pasos
oxidativos subsecuentes, a través de una vía dependiente del tetrahidrofolato
(THF), se forman ácido fórmico y dióxido de carbono.
Se ha identificado al
ácido fórmico como el metabolito responsable de los efectos tóxicos del
metanol, el cual inhibe la citocromo oxidasa, interfiriendo así directamente
con el transporte de electrones en la cadena respiratoria.
Existe evidencia
de que el ácido fórmico inhibe la
función mitocondrial en la retina y aumenta el estrés oxidativo.
Su acción citotóxica se ejerce de manera
diferenciada sobre los fotorreceptores, con una recuperación parcial de las
respuestas dominadas por los bastones y ninguna recuperación sobre las respuestas mediadas por conos
Ultravioleta (UV).
Efectos sobre la salud.
El formaldehído
normalmente se encuentra en bajas concentraciones, en general menos de 0,06
ppm, tanto al aire libre como en lugares cerrados. En concentraciones de 0,1
ppm o más, puede producir trastornos agudos, tales como ojos llorosos, náuseas,
accesos de tos, opresión en el pecho, jadeos, sarpullido, sensación de quemazón
en los ojos, nariz y garganta y otros efectos irritantes.
La sensibilidad al
formaldehído es muy variable. Las personas sensibles al formaldehído pueden
experimentar síntomas a niveles inferiores a 0,1 ppm. La Organización Mundial
de la Salud recomienda que los niveles de concentración no sean mayores de 0,05
ppm.
Porque el formaldehido es específico
dañando el nervio óptico.
El formaldehido
(alcohol) un gas incoloro de olor penetrante que se utiliza mucho en la
fabricación de materiales para la construcción y en la elaboración de productos
para el hogar, principalmente resinas adhesivas para tableros de madera
aglomerada.
El tejido nervioso
posee poca capacidad glicolítica y depende casi exclusivamente de la
fosforilación oxidativa para la obtención de energía. Esto, unido a la alta
demanda bioenergética, lo hace
particularmente vulnerable a la disfunción mitocondrial.
En base a que muchos
agentes tóxicos pueden producir daño histológico definitivo en el nervio óptico
y de que la mayoría de éstos ejercen su acción a través de una disrupción de la
función mitocondrial, Sadun (1998, 2002) postuló una hipótesis para explicar cómo y por qué en el contexto de una
insuficiencia mitocondrial podría producirse un daño neurológico selectivo.
Teniendo en cuenta que
la lesión mitocondrial crónica conlleva una insuficiencia de ATP y que el
transporte axoplásmico de las mitocondrias es un proceso altamente dependiente
de energía, llega a producirse un círculo vicioso: disfunción mitocondrial
–reducción de ATP – afectación del transporte axoplásmico de mitocondrias - más
reducción de ATP, que finalmente provoca
una claudicación mitocondrial, con la consiguiente muerte neuronal.
La insuficiencia
mitocondrial puede lesionar a cualquier célula del organismo. Sin embargo,
todas las mitocondrias de las neuronas se forman en el soma y deben ser
transportadas a los nódulos de Ranvier y
a la terminación sináptica por transporte axoplásmico. Al estar afectada la fosforilación oxidativa se bloquea el transporte
axoplásmico. Así, se comprometen más las fibras más largas, las más finas, las
de disparo más frecuente, y aquellas con poca mielina o sin mielina, que
son metabólicamente más ineficientes. Esto finalmente lleva a la interrupción
completa del sistema de transporte, dando lugar a la disfunción y muerte
celular. Las fibras nerviosas que reúnen
estas características corresponden a las del haz papilomacular del nervio
óptico, así como los nervios periféricos largos y sensitivos, pudiendo
contribuir así a la aparición de la neuropatía óptica y periférica, observada en los pacientes con
neuropatía epidémica.
Los criterios para el
diagnóstico son:
a. Antecedente de
ingesta de alcohol
b. Visión borrosa
c. Respiración rápida y
superficial (acidosis)
d. Nivel de metanol en
sangre. Cifras superiores a 20 mg/100 ml son indicativos de intoxicación severa y requieren tratamiento
con etanol. Niveles superiores a 50 mg/100 ml son indicación para la
hemodiálisis. 15
e. Gases arteriales; el
pH y la concentración sanguínea de bicarbonato delimitan la gravedad del
cuadro.
f. Presencia de
formaldehído o ácido fórmico en la orina.
TRATAMIENTO
a. Lavado gástrico con
carbón activado en las primeras 4 horas después de la ingestión
b. Vendaje ocular
precoz
c. Manejo de la
acidosis mediante la administración de bicarbonato de acuerdo con los gases
arteriales
d. Administración
parenteral de etanol (1 mg/kg). Se utiliza la infusión endovenosa de etanol
absoluto diluido en dextrosa al 5% en AD, para pasar en 15 minutos, continuando
con una dosis de 125 mg/kg/hora para mantener concentraciones sanguíneas de
etanol de 100-200 mg/dl, las cuales causan ebriedad; este tratamiento se debe
mantener por 72 horas.
Conclusión:
El formaldehido,
metabolito de la ingesta de metanol tiene efectos tóxicos en las células del
organismo expuesto, esto será a nivel de una afectación de la fosforilacion
oxidativa lo cual causara disfunción mitocondrial, a su vez reducción de ATP y finalmente
provoca una claudicación mitocondrial, con la consiguiente muerte celular, esto
se hará mas evidente en tejido nervioso, afectando el transporte axoplásmico de
mitocondrias posteriormente más reducción de
ATP y finalmente muerte neuronal, en especial esta muerte celular será
más evidente en el nervio óptico ya que está compuesto de fibras largas, finas,
de disparo más frecuente, y con poca mielina o sin ella, siendo metabólicamente
más ineficientes, como tratamiento lo mejor es el consumo de etanol ya que este
va a competir con el metanol por la enzima alcohol deshidrogenasa desviando la
ruta metabolica del metanol.
Bibliografía:
Autor: Xavier E. Mieles Borja Grupo 8

No hay comentarios:
Publicar un comentario